jueves, 7 de noviembre de 2013

El cántaro blanco I

Cuando no queda nada más que hacer y te quedas postrado viendo como se acaba el mundo, ¿qué es lo que sientes?
Nada, no puedes sentir nada, no escuchas nada,  toda tu historia deja de existir, toda tu familia deja de existir, dejas de tener corazón, te quedas sin aliento, te quedas sin pensamientos, sin ideas.
Sólo ves el escenario delante tuyo, sabes que todo acabó... para ti.
No te preocupan los pensamientos egoístas, sabes que todo acabó, sabes que pensar en los demás no los ayudará en nada, sabes que es más importante (y quizás interesante) saber qué te pasará ahora.
Se ha roto el cántaro blanco

miércoles, 23 de octubre de 2013

Conforme a

Cada noche tengo la misma pesadilla. Ya es recurrente, y ya ha llegado a ser frustrante. No importa qué estoy soñando, puede ser un paseo, un recuerdo, que estoy comiendo, que estoy en mi casa, que estoy con mis amigos, no importa, de repente todo se vuelve negro y sólo distingo una masa negra, grasosa, frente a mi. El sol se fue, el paisaje se fue, las paredes no están, es como si se rompiera la realidad, sólo para mostrarme esa... cosa.
Es extraño, pues la visión solo dura tres o cuatro segundos. Y disculpen que no pueda describirlo mejor, pero siento que si lo hago, ésta se materializará fuera de mi cabeza aquí y ahora.
Recuerdo que palpitaba, no como un corazón, sino como si estuviera regurgitando algo que hubiera comido.
El sólo recordarlo me causa pavor, ahora mismo estoy volteando, solo para cerciorarme que no esté por aquí.
Les parecerá ilógico, lo sé, pero no sé que más puedo hacer. Ni siquiera sé si esto puede servir de advertencia, pues no he hecho nada raro últimamente, más que seguir mi rutina de estudiante.
Agh.. es como pequeñas imágenes que van saltando a mi cabeza, recuerdos o algo así. Como si la bestia fuera tan grande que no pudiera caber en un solo pensamiento.
Recuerdo que, aunque fueron tres segundos que lo vi, esa cosa inspiraba temor. Sí, era como si supiera que con solo verla me podría matar.
Era como una gran oruga, sin boca, sin ojos... Oh, Dios...
Creo.. creo que era sólo parte de algo más grande, pero... es tan repulsivo, tan asqueroso. La sola idea de que eso no sea todo me parece tan grotesco, como si la misma naturaleza hubiera tenido un aborto.
Lo siento, simplemente no puedo continuar, y no me siento en confianza de seguir escribiendo.
Y en los sueños estoy bien consciente de lo que hago y ahora que sé que hay más de ella que no he visto... no quiero volver a dormir. NO QUIERO VER QUÉ MÁS HAY AHÍ.

martes, 22 de enero de 2013

Cartas en blanco

"Un pequeño destello de luz me cegó. Una fracción de tu sonrisa bastó para contenerme, para despedazarme. Y descubrí que mi libertad no  tenía sentido, pues quería estar preso en tus brazos, ser esclavo de tus besos, vivir bajo el yugo de tu amor..."

Levantó la vista, suspiró, continuó leyendo. Eran las 3 de la mañana, y el cansancio golpeaba en la espalda, pero no le importó. Solo quería que el tiempo pasara, encontró algo de poesía barata, guardada en algún cajón y decidió leerla. No estaba seguro de por qué leía, no era nada elaborado, el verso era frágil, sin mucha gracia y muy meloso. Poesía barata. Esa era su forma de pensar, de vivir. No entendía el sentido del anonimato.

"...Me malacostumbré a verte feliz..."

No era mas que poesía barata, cursilería, vueltas sin sentido. ¿Por qué no decir directamente todo?

"...y te malacostumbraste a mi sentido de amar..."

Lo dejó a un lado.
No lo comprendía, se levantó y fue a su cocina. Tomó un vaso con agua y luego cerró los ojos, como quien trata de dibujar en el infinito. El pasado estaba cada vez mas lejos.
Y sus memorias se teñían de sepia.
El sueño ya lo estaba tomando del brazo. Revisó la hora en el reloj de la pared. Eran las cuatro de la mañana. No le preocupaba, pues era domingo. Siempre se podía dormir un poco más.

Se dirigió a su cama, y una sonrisa tierna se dibujó en su rostro. Suspiró por segunda vez esa noche. Se recostó al lado de su esposa y la abrazó. Aún no comprendía como su poesía barata pudo dar en el corazón de aquella mujer.