En las calles teñidas de azul, camina lento el pensamiento. En el azul de la noche, mientras el cielo nos ampara, se escabullen los desconocidos, deseosos que la luna sea eterna, que el rocío no anuncie nunca más la nueva mañana.
Las miradas se entrecruzan con los pensamientos, y cada quien lo interpreta como puede, deseando la penumbra, deseando el paso lento, deseando el azul.
Solo una farola gris te iluminaba, y eras bella.