lunes, 23 de junio de 2014

Carta

Hola,
Pues sí, lo siento.
Espero sepas perdonarme, pero me ha parecido lo mejor que podía hacer.
Te he dejado algo de dinero dentro del primer cajón del escritorio, no sé dónde estará la llave, pero si no la encuentras, puedes llamar a un cerrajero, no creo que quieras estropear el mueble.
Debes estar detestándome, y lo comprendo, pero no puedes decir que no te esperabas algo así. Lo sé. Lo vi en tus ojos hace tiempo ya.
Son cosas que pasan, pero no todos tienen el valor de hacerlo. Es irónico, "se requiere de valor para ser cobarde", como tú decías.
No te preocupes de mis cosas, haz lo que veas conveniente con ellas, la verdad no me importa mucho. Todo es dispensable.
Lo siento, llaman a la puerta.
Suerte en todo.